Yoga y Prejuicios

Todo tipo de Yoguis meditandoEn la mayoría de ocasiones, tenemos tendencia a pensar, guiados por estereotipos, que las personas practicantes de yoga son individuos con unos rasgos comunes: veganos, naturista ,abstemios, hippys comprometidos con causas perdidas etc…y con un toque de “rareza” en su modo de vestir y comportarse, personas que viven de manera obsesiva y paranoica controlando y analizando cada cosa que ingieren, respiran o ponen en contacto con su piel.

Todo esto sin entrar en las creencias religiosas o filosóficas que puedan abrazar.

Creo que actualmente estos estereotipos, se han convertido en obsoletos, y  ya no nos sirven como referencia. Cada vez más, el perfil de personas que practicamos yoga es más variopinto y  somos muchos los que no encajamos en aquellos estándares.

Bien es cierto, que las personas que nos acercamos al yogana nivel practicante ,o ilusos  ignorantes  que pretendemos profundizar más en él, lo hacemos todos, movidos por alguna inquietud que nos empuja a explotar nuevas vías. Para llegar a un objetivo común. SENTIRNOS MEJOR.

Ya no nos sirven los viejos prejuicios que nos hacían ver a los practicantes de yoga como una especie rara. Ahora quizás nos hemos empezado a dar cuenta de que el yoga, por si mismo , y practicado con regularidad, es muy beneficioso para todos los seres vivientes ,y lo digo así porque algunos  animales sin pretenderlo y por propio instinto, realizan una serie de movimientos que se asemejan mucho a algunas asanas de yoga .

Practicar yoga y comprender a nuestro cuerpo y  mente, por si mismo ya nos dirije a querer a un tipo de vida más sana, no por ello renunciando por sistema a todas las cosas que hacíamos antes de practicar  .

Soy de la opinión de que cada individuo necesita su tiempo para cambiar, y no debemos  pretender cambiarlo todo de un día para otro. No nos tenemos que avergonzar de decir que en algunos momentos puntuales, nos apetece comer un trozo de carne o tomar una bebida gaseosa . Lo hemos estado haciendo toda la vida y aunque de forma natural, cada vez nos vaya a apetecer menos, no significa que vaya a desaparecer de nuestra mente el deseo de volverlo a probar y personalmente no me voy a castigar por ello. Ante todo soy partidaria de aplicar el sentido común.

Debemos acoger desde el amor a las personas que empiezan en este camino, ser tolerantes y no imponer nuestro criterio. Debemos dejar a las personas que sigan el camino a su ritmo sin menospreciar  su voluntad.

 

Marta Dalmau